El Blog del López de Ayala

Alberto Velasco: “Danzad Malditos es un homenaje a todos los actores que se quedan en el camino”

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Alberto Velasco regresa de nuevo al Festival de Teatro de Badajoz después de su paso en el 2014 con ‘Cenizas’, la obra de danza de Chevi Muraday, y esta vez lo hace con ‘Danzad Malditos’, un espectáculo que no sólo se ha metido al público en el bolsillo sino que también se ha ganado el reconocimiento de la profesión. Esta obra que dirige obtuvo el Premio Max al Mejor Espectáculo Revelación 2016. ‘Danzad Malditos’ es una apuesta valiente y arriesgada que ha revolucionado la escena. Ha sido calificada de “experimento escénico”, “aventura teatral” o “experiencia” porque lleva al escenario una competición de baile real. El público podrá comprobarlo por sí mismo en el 39 Festival de Teatro de Badajoz el lunes 31 de octubre a las 21:00 horas.

¿Por qué ‘Danzad Malditos’ ha sido visto como un experimento?

Es una obra de danza-teatro que aparte de ser un experimento no es nada conceptual. Lo que recibe el público es una obra de teatro muy viva porque los actores están viviendo una competición real en directo, están pasando unas pruebas para poder seguir adelante y ellos se saben las normas pero no se saben quién va a ganar. Esto hace que la función sea muy viva. Pero no es improvisación, es un espectáculo muy cerrado. Cada día se representa el mismo espectáculo pero se interpreta por distintas personas, dependiendo de adonde llega cada pareja. Empiezan concursando diez y se van eliminando hasta que gana una pareja, cada día gana una u otra.

Eso supondrá un trabajo actoral impresionante, ¿no?

Sí, es una locura. Los actores se tienen que saber toda la obra, es como si hacen un Hamlet y se tienen que saber todos los personajes. Ha sido una locura para ellos, pero como ha sido un proceso de creación se ha ido cocinando muy lentamente. Ellos salen a escena sin saber cuándo se van, algo muy rico. Acaban agotados, aparte del esfuerzo físico que requiere ‘Danzad Malditos’, que es muy agotador, tienen que estar muy atentos. No paran de bailar en la hora y media que dura la función, los que llegan al final llegan extenuados. La gente en estos concursos en los años 30 estaba hasta tres meses bailando.

¿Qué relación tiene con la película ‘Danzad, danzad, malditos’ de Sydney Pollack?

La película está basada en un libro que se llama ‘¿Acaso no matan a los caballos?’, de Horace McCoy, que habla sobre los maratones de danza de los años 30 durante la Gran Depresión americana. La película es una obra maestra y no queremos ser más Shakespeare que Shakespeare, por eso lo que hemos hecho es una adaptación muy libre, obra del dramaturgo Félix Estaire, haciendo una competición real y acercándolo al mundo del teatro, donde tenemos que estar luchando cada día por demostrar que seguimos vivos, que seguimos aquí, haciendo pruebas…es una profesión muy tirana. Es un homenaje a todos los actores que se quedan en el camino, a los que no llegan a estar en la palestra, a alcanzar su sueño, a ser cabeza de cartel, a todos nosotros en realidad.

El público debe estar muy familiarizado ante tantos programas de música, baile y nuevos talentos que están proliferando por televisión últimamente.

No, no tiene nada que ver eso con el hecho escénico. Nuestra versión no es nada pop, no es nada televisiva, es muy teatral, muy contemporánea, se acerca a la danza-teatro de los 80 y no tiene nada que ver con lo que se ve en televisión, yo creo que es por eso el éxito que ha tenido la obra en Madrid. Viene mucha gente joven a verla y a conocer la experiencia, y yo creo que es porque no cuenta lo que cuenta la televisión, la gente está cansadísima de la televisión y de esos concursos de talentos, que no es talento, es otra cosa. Nosotros hablamos de la resistencia de una profesión, de la confianza en un oficio, de seguir cavando y cavando para conseguir uno sus sueños. Y estoy muy feliz porque el teatro se nos llena de gente joven.

Además, este es un proyecto colectivo surgido de gente joven.

Bueno, hay de todo en el grupo, hay gente de 55 años, gente de 24… y esa es la grandeza, que vienen de distintos sitios. Hay gente que ya estaba cansada de luchar, gente que acaba de salir de una escuela y quiere hacer cosas, hay gente que ha hecho televisión y lleva cinco años sin hacer nada después de haber hecho grandes papeles en televisión, hay gente del mundo del teatro que no tenía trabajo. Hay todo tipo de gente y eso es también una grandeza para el espectáculo. El punto en común es que no tenían trabajo.

¿Qué música habéis puesto a esta competición de baile? La escenografía es también muy original.

Hay música de los años 30 americana y europea, y Mariano Marín nos ha hecho toda la atmósfera sonora que envuelve a las piezas que ellos bailan. La música está grabada pero hay también una cantante en directo que canta barroco, es Verónica Ronda. La escenografía, de Alessio Meloni, es un medio establo o un salón de baile de los años 30 hundido en la tierra, como el hundimiento del Titanic.

¿Y cómo reacciona el público ante ‘Danzad Malditos’? ¿Se implica?

No buscamos la interacción, no somos un espectáculo interactivo, ni de improvisación, pero sí que se involucra mucho. Ha habido ocasiones en las que incluso se ha puesto a animar a los actores cuando estaban derruidos, a animarles y a aplaudirles. Y es muy emocionante cuando surge esto de forma espontánea.

Y después de tanto esfuerzo llega el Premio Max.

No pensábamos cuando empezamos este proyecto que iba a tener esta envergadura, y ni locos que íbamos a estar nominados, así que cuando lo ganamos…pues imagínate, fue la locura. Es una satisfacción muy grande, para nosotros ha sido como que la profesión ha dicho: “venga chicos que lo estáis haciendo muy bien, adelante”. Ha sido una inyección de energía y nos anima a seguir adelante.

Su trayectoria ha estado siempre vinculada a la danza.

Sí, he estado muy vinculado a la danza desde que salí de la Escuela de Valladolid hace diez años, y mi carrera ha ido por ahí, por donde quería ir, porque en el movimiento es donde yo encuentro más cosas que contar, al final este montaje de ‘Danzad Malditos’ ha sido como una coctelera de todos estos años.

‘Vis a vis’, ‘Los nadadores nocturnos’, ‘En el desierto’, ‘Danzad Malditos’… ha sido un no parar.

Sí, el 2015 y el 2016 han sido muy especiales, he estado en proyectos en los que yo creía, y en los que me sentía muy vivo como actor, y eso no se paga con nada. Y luego han tenido mucha repercusión, como ‘En el desierto’ (Premio Max Mejor Espectáculo de Danza 2016), de Chevi Muraday, con el que sigo de gira. También estoy haciendo pruebas otra vez para ver qué me sale en el 2017. Ya tengo cerrado un estreno de teatro para octubre de 2017, pero no puedo decir todavía nada. Me gustaría que esto siguiera así.