El Blog del López de Ayala

Els Joglars y esos pequeños monstruos

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Els Joglars desembarca de nuevo en Badajoz para inaugurar una de las citas culturales más importantes de Extremadura: El 38 Festival de Teatro. Y llega con ‘VIP’, su última obra, en la que, como en todas las que ha hecho hasta ahora este buque insignia del teatro, asesta duros golpes a las conciencias a base de reflexión y crítica suavizados con humor inteligente. En esta ocasión, pone en el punto de mira la educación y la sobreprotección desmesurada que los padres y la sociedad conceden a los niños, convirtiéndolos en monstruos y pequeños tiranos.

Esta es la segunda obra después de ‘El coloquio de los perros’ que monta la compañía con Ramón Fontseré al frente de la dirección desde que en el 2012 le pasó el testigo Albert Boadella para continuar su labor como director de los Teatros del Canal, aunque ha contado para esta obra con la colaboración de Martina Cabanas en el texto y la dirección, así como la bendición del maestro Boadella.

Fontseré asegura que ‘VIP’ mantiene el mismo espíritu de Els Joglars, sólo que en esta ocasión la reflexión recae sobre la forma en que se trata a los niños, que se han convertido en “los auténticos VIP de la casa desde que nacen”. Los cinco actores de la compañía, que representan a una veintena de personajes, cuentan la vida de Lucas, el niño protagonista que interpreta Ramón Fontseré. Desarrollan la historia desde el momento de la concepción hasta los 8 o 9 años, en el que es coronado rey de la casa. “La obra termina en ese momento, que es el cénit de ‘VIP’, porque el niño a esa edad ya razona y tiene muy bien desarrollada la estrategia de manipulación y de hacerse adorar”.

Este espectáculo, que es muy visual y directo, cuenta con una escenografía minimalista y un vestuario especial. No pretende ser didáctico, según su director, sino que el público salga al menos con la duda sobre si se estará haciendo bien. “Más de uno en su butaca se ha sonrojado, se ha sentido retratado e identificado”, señala. Los que sí se sienten comprendidos son los profesores, que llevan años quejándose de la situación. “Hemos hablado con gente de la educación y dicen sentirse como parkings de los niños. Es una obra muy recomendable para profesores, porque lo que se plantea se plantea de una manera directa y sin tapujos”.

¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué proporcionándoles todo en lugar de niños amables y educados salen esos pequeños monstruos? Es uno de los interrogantes que se plantea en esta obra. “Ha habido una cierta exageración en el simple hecho de tener un hijo, yo provengo del mundo rural y tener un hijo era una cosa de lo más normal, la procreación ha sido lo más natural y común a lo largo de la historia”, según Fontseré, quien señala que se ha pasado de un extremo a otro, “el péndulo ha pasado de un lado a otro sin pasar por el centro, por el sentido común”.

Esta crítica parte de la experiencia propia y de la mera observación de Els Joglars, “aunque no todos seamos padres tenemos sobrinos y cuando esos pequeños seres irrumpen en casa de uno producen un efecto similar a los grandes cataclismos naturales”, dice Fontseré.

El problema es cuando esos VIP llegan a los 12 o 13 años y pierden todos los privilegios, “el estacazo es impresionante”. Algo que el espectador también se plante en la obra es el futuro, “porque esos pequeños tiranos serán los que dirigirán la sociedad en el futuro”.

Ramón Fontseré compagina la tarea de actor con la de director y para ello tiene que hacer un poco de “equilibrista”, algo a lo que se va acostumbrando y que no le cuesta demasiado, porque como él dice “soy producto de Joglars, he trabajado siempre en esta casa y tengo el toque de la casa, pero para llegar a la maestría de mi predecesor me falta mucho, es cuestión de tiempo”, afirma. No es modestia, según señala, sino “la realidad con la que me he encontrado, pero me siento afortunado y privilegiado”. La compañía cuenta con la opinión y el asesoramiento de Boadella, al que Els Joglars siempre seguirá recurriendo como a un padre.