El Blog del López de Ayala

Juan Tamariz: “Yo me dirijo al niño o la niña que todos llevamos dentro”

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Después de toda una vida dedicado a la magia, Juan Tamariz es a sus 72 años uno de los mejores magos del mundo que ha cosechado numerosos e importantes premios -en abril de 2011 el Consejo de Ministros le otorgó la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes– y ha publicado multitud de libros. Su magia se estudia en facultades de Estados Unidos y es considerado uno de los teóricos de la magia más reputados. El sábado 20 de junio a las 22.00 horas le tendremos en el teatro López de Ayala con su sombrero de copa, su violín imaginario y su ta-ta-tachán presentando Magia Potagia.

¿Qué verá el público en este espectáculo y qué no verá?

Esperemos que no vea la maquinaria y los entresijos porque lo bonito es, como en cualquier arte, fascinarse con lo que uno ve en el exterior. En este espectáculo yo haré juegos que he hecho a lo largo de mi carrera además de algunas novedades. Voy a estrenar uno o dos números que espero que salgan bien con la ayuda del público. Colaborará también un mago argentino que me ayuda en un juego y mi mujer que es maga colombiana, Consuelo Lorgia, hará un número especial. Ella a veces hace telepatía y me deja patidifuso porque veo que adivina la mente de los espectadores y digo: pues cuando estamos en casa me adivina a mí, y no es fácil vivir con alguien que te lee la mente (risas). El público encontrará la emoción del misterio y de la sorpresa con juegos con cuerdas, con objetos, juegos mentales y en la última parte del espectáculo podrá ver lo que hago con las cartas sobre una mesa, esos son los juegos más íntimos, los más fuertes, los que yo más siento. Para que todo el mundo lo pueda ver se colocará una pantalla.

Consuelo Lorgia

Consuelo Lorgia

¿Sacará a la gente del público a ayudarle?

Van a participar muchos colaboradores del público, pero es muy importante que la gente sepa que sólo participarán los que quieran, que nadie tenga miedo de que les vayamos a sacar y les gastemos bromas. Lo más que harán los espectadores será sujetar una cuerda, sacar una carta, decir un número…todo en plan de pasarlo bien todos. No deben temer nada.

En la magia, ¿qué es lo más importante, el truco, la psicología, el humor…o todo por igual?

No hago humor pero sí hago alegría, trato de transmitir ese sentimiento porque la vida es muy dura y ahora con la crisis hay más problemas. Doy energía y alegría para que la gente cuando salga del espectáculo tenga más energía y alegría para luchar y no dejarse engatusar por esos poderes tan fuertes que hay. Creo en eso, siempre he creído en eso. Es la energía positiva de la emoción del misterio, la gente piensa que si está viviendo lo imposible -aunque sabe que tiene un secreto- entonces también puede luchar para salir de las situaciones difíciles de la vida. En ese sentido la magia es simbólica y metafórica, si el público ve que tengo unos aros metálicos que se enlazan y forman una cadena que mágicamente se deshace piensa: mi hipoteca me tiene encadenado y a lo mejor un día puedo yo librarme de ella (ríe).

Pero la psicología ¿qué papel juega en la magia?

La psicología es esencial. Yo que he escrito muchos libros y doy muchos seminarios por el mundo para magos profesionales, dentro de un mes voy a Alemania y vengo de Inglaterra, Estados Unidos y Japón, y les hablo de la psicología, de que hay que querer emocionarse y disfrutar. El control de la tensión, el control de la memoria, de la atención, de la distracción…son técnicas muy importantes. Nosotros podemos utilizar herramientas para añadir pequeños detalles a los recuerdos o cambiar lo que uno ha visto y que perciba más otra cosa, todo con la idea de ilusionar. Yo me baso más en esto que en el trucaje de aparatos, que casi no tengo aparatos, llevo las cartas y cosas muy sencillas.

Un buen mago ¿se hace o se nace?

Como todo artista tienes que tener algo al nacer que te lleva a eso, pero luego se hace, claro, hay que trabajar muchísimo. A veces un juego que dura tres minutos me ha llevado dos años de trabajo, dos años que he estado dándole vueltas, quitándole, añadiéndole, pensando…hay que poner mucho esfuerzo.

Cómo es un día cualquiera en la vida de un mago, ¿hace también desaparecer cosas en casa?

El día a día es normal, pero de vez en cuando tengo que llevar una fruta de un sitio a otro y si estoy cansado pues la hago volar (Risas). Si todo está desordenado hago como Mary Poppins y toda la casa se ordena, y todos se ponen muy contentos.

¿Es un espectáculo dirigido a niños?

Yo no hago magia específica para niños, suelen venir algunos pero el espectáculo está más dirigido a los adultos. Yo me dirijo al niño o niña que todos llevamos dentro y que a veces las capas duras y queratinosas del adulto no le dejan salir. Me encanta estar actuando y ver cómo de cada cuerpo de algunos hombres y mujeres sale un niñito que sonríe y hace un gesto.

¿La crisis también ha ‘tocado’ con su varita a este tipo de espectáculos?

Ahora los teatros se llenan igual que antes, no ha afectado en mi caso, hemos seguido trabajado por España estupendamente y todos los sitios se han llenado, como la magia es presentar los deseos imposibles en la realidad pues con la crisis la gente acude a estos espectáculos porque les dan ilusiones y alegrías, no apetece quizás tanto ir a obras de teatro muy dramáticas, que pueden ser una maravilla pero la gente piensa que para dura ya tiene la vida.

Después de tantos años dedicado a la magia, ¿le sigue emocionando como el primer día?

¡Hombre, claro! Desde luego. ¿Tú sabes lo bonito que es ver las caras de los espectadores? Ponen cara de asombro y luego se miran entre ellos como diciendo: ¡qué alegría! Eso es muy gratificante, lo más.