El Blog del López de Ayala

Un Barberillo de Lavapiés muy extremeño

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Orquesta de Extremadura

Orquesta de Extremadura

Tras el éxito obtenido en la pasada edición con la zarzuela Luisa Fernanda, que colgó el cartel de lleno en el Palacio de Congresos, el XXXII Festival Ibérico de Música, que organiza la Sociedad Filarmónica de Badajoz, repite con este género. Para ello ha contado de nuevo con la Orquesta de Extremadura (Oex), a la que se suma el Coro de Cámara de Extremadura, dirigido por Amaya Añúa, y dos de las cantantes extremeñas con mayor proyección nacional e internacional, las sopranos Carmen Solís y Delia Agúndez. Ambas solistas actuarán junto al tenor asturiano Jorge Rodríguez-Norton, el barítono David Menéndez y el bajo Manuel Torrado, también extremeño.

El festival recurre otra vez al dramaturgo extremeño Francisco Carrillo, que fue director entre el 2006 y el 2007 del Festival de Teatro Clásico de Mérida, para realizar una dramaturgia propia para este espectáculo, como hizo el año pasado para Luisa Fernanda.

Este amplio elenco de músicos y cantantes llevarán El barberillo de Lavapiés el lunes 25 de junio al teatro López de Ayala de Badajoz a las 21.00 horas. Al frente de la Oex, Álvaro Albiach, su director titular, que ya dirigió esta zarzuela en versión concierto en julio de 2012 con la Orquesta Sinfónica y el Coro de RTVE en el Festival de Verano de El Escorial.

El barberillo de Lavapiés, con libreto de Luis Mariano de Larra (hijo del famoso periodista Mariano José de Larra) y música de Francisco Asenjo Barbieri, se estrenó en 1874 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid con gran éxito. Esta zarzuela parodia a la más famosa ópera bufa italiana, El barbero de Sevilla, de Rossini, aunque Larra y Barbieri cambian la pintoresca Sevilla del siglo XVIII por el madrileño y populoso barrio de Lavapiés en la época de Carlos III. En las dos obras hay crítica social y humor.

En esta zarzuela se mezclan los asuntos amorosos con la intriga política pseudohistórica y el argumento gira alrededor de dos historias de amor, una de plebeyos y otra de nobles, en los días posteriores al Motín de Esquilache (1766). Por ello, se crea un clima de conspiraciones políticas, en un ambiente castizo y costumbrista.

El barberillo de Lavapiés utiliza algo propio en el género, dos mundos sociales paralelos: el castizo de la pareja formada por Lamparilla (el barberillo) y Paloma, y el aristocrático, representado en este caso por la Marquesita Estrella y Don Luis de Haro. Pero a diferencia del resto de zarzuelas anteriores, la pareja cómica será protagonista de la historia.