El Blog del López de Ayala

Vinilo Sánchez Band o el sonido inigualable de los 60 y 70

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La actuación de la Vinilo Sánchez Band en la terraza del Teatro López de Ayala es ya todo un clásico de los veranos de Badajoz. Esta cita es esperada por un público deseoso de revivir los guateques de los años 60 y disfrutar de la música que dejaron grandes grupos como Los Brincos, Pekenikes, Mustang, Los Sirex o Fórmula V. También la formación vive con mucho cariño este momento, que se repetirá el sábado 4 de julio a las 22.00 horas. “El del López de Ayala es nuestro concierto estelar”, explica Juan Calixto Galán, uno de los guitarristas de la Vinilo Sánchez Band que desde febrero es también fiscal jefe de la provincia de Badajoz. La música es una de sus grandes aficiones junto con su labor como comentarista deportivo en Onda Cero y sus estudios de Periodismo (acaba de finalizar el primer curso).

Después de más de una década recorriendo escenarios, con un repertorio de más de 40 canciones y cerca de 200 conciertos a sus espaldas, este grupo amateur regresa al López de Ayala con algunos estrenos, ha incorporado temas nuevos de Raphael, el Dúo Dinámico, Nino Bravo o Los Kifers, que interpretarán junto a otras canciones habituales en sus conciertos.

Atrás quedaron los primeros años en los que era sólo un grupo instrumental que prestaba atención a grupos anglosajones de los 60 y 70. La Vinilo Sánchez Band decidió centrarse en el pop español de esa época y ampliar su repertorio. Por la formación han pasado diferentes cantantes, como Fernando Vaca, Gabriel García o José Ramón Mejías. En los últimos dos años ha dado una vuelta de tuerca y ha incorporado dos metales, la trompeta de David Troca y el trombón de Marcial Castro. “Esto le ha dado un brío distinto a las canciones y un plus muy interesante al grupo”, según Juan Calixto.

Sus componentes son Juan Pacheco, voz principal; David González, guitarra bajo; Juan Calixto Galán, guitarra, teclados y piano; Gonzalo Gallardo, guitarra solista; Javier Moreno, batería y voces; David Troca, trompeta; y Marcial Castro, trombón.

¿En qué se distingue la Vinilo Sánchez Band de otros grupos? “En las voces y el directo”, responde contundente. “La mayoría de las canciones las interpretamos con las mismas voces que lleva la canción, lo que hace muy complicado y cansado montarlas”. Gonzalo Gallardo es el “alma mater” de los arreglos.

En directo, la Vinilo Sánchez Band se mete al público en el bolsillo. “Llevamos toda la parafernalia de aquella época en instrumentos, amplificadores…tenemos una Epiphone de Gibson con doble pastilla -la guitarra más popular en los 60-, Gonzalo tiene 14 guitarras de esa época. Tratamos que la caja suene como sonaba entonces y también utilizamos amplificadores Marshall, todo ello para conseguir los sonidos brillantes de esa época. La técnica ha mejorado con el tiempo, pero procuramos mantener la fidelidad a ese sonido”, según Juan Calixto.

Y los resultados son muy satisfactorios, “a la gente le gustan estos temas, el público se implica y espera cada año nuestros conciertos”. La gente demanda música de los 60 y los 70 y no se cansa de ella, e incluso el grupo ha apreciado un cambio generacional en su público. El motivo, en su opinión, es que “es muy buena música y al ser interpretada en directo conecta mucho con el público”. Y para Juan Calixto el directo “es sagrado”, por ello lamenta que en la actualidad se esté “estafando” al público por parte de orquestas y grupos que están ofreciendo música pregrabada.

A todo esto se suma que sus conciertos traen a la memoria de la gente muchos y buenos recuerdos, siempre vinculados a fiestas. “Evoca a conciertos que se hacían en aquella época en el cine Pacense o en la piscina Conde, o a los guateques que se hacían en casa con los amigos”.

Todos sus componentes, salvo David Troca y Marcial Castro que son músicos profesionales, se dedican a profesiones muy dispares, hay un economista, un bibliotecario, un licenciado en dietética, un pinche de cocina y un fiscal. Su nueva responsabilidad al frente de la Fiscalía provincial no ha afectado a su actividad como músico, tampoco al contrario. “La música me apasiona y me quita tiempo de mi ocio y de mi vida privada, pero no de mi trabajo, es compatible con la Fiscalía”, señala. Su relación con la música, la radio, el deporte o el Carnaval le ha llevado a tratar con muchísimas personas “y eso enriquece mucho, la universidad de la calle no tiene precio”, añade.