El Blog del López de Ayala

Yllana: ‘Los jóvenes conectan con nosotros porque encuentran un teatro más acorde con sus inquietudes y más provocador’

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The Gagfather

The Gagfather

Yllana, una de las compañías de teatro más importantes de España conocida por su humor gestual, llega al teatro López de Ayala de Badajoz el domingo 21 de junio a las 21.30 horas con su última obra The Gagfather, un homenaje al cine negro lleno de delirantes situaciones cómicas al más puro estilo Yllana que hará reír al público durante las casi dos horas que dura la función. Fidel Fernández, miembro fundador y actor de la compañía que dirige David Ottone nos cuenta algunos detalles de este trabajo.

¿Qué se va a encontrar el público en The Gagfather?

Ya el título es un juego de palabras que hace referencia a la película de Coppola El Padrino. Es una historia de humor mafioso, con mucho tiro, mucho humor negro, mucha persecución, mucha muerte y todo muy divertido. Verán los tópicos del cine negro llevados al otro extremo del humor. Los cuatro actores representamos a una banda de mafiosos que llevan máscaras y al mismo tiempo a un grupo de policías. Aunque, salvo un par de personajes, no está claro quiénes son los buenos y quiénes los malos, algo que nunca está claro del todo (ríe).

The Gagfather es quizás una de sus obras más cinematográficas y además en ella dan otra vuelta de tuerca al salir por primera vez con máscaras, ¿cómo se toma eso el público?

Era un riesgo llevar máscaras porque el gesto y la onomatopeya se resienten, pero hay un trabajo muy interesante e importante del cuerpo. Ha sido un acierto, a la gente le ha llamado mucho la atención y sale muy sorprendida y contenta. Además, las máscaras son espectaculares, nos las ha hecho Morboria, unos compañeros de una compañía de Madrid que llevan también muchos años trabajando, como nosotros.

Yllana ya no es sólo una compañía de teatro, es una marca, una marca de la que el público espera diversión, sorpresas, ocurrencias disparatadas, provocación…

Nos gusta más llamarnos compañía de teatro que marca, si se entiende marca como una empresa que crece, crece y crece. Nosotros hemos crecido pero de una forma muy lenta, tenemos el teatro que todavía estamos pagando (Yllana compró en los años 90 el teatro Alfil de Madrid) y 25 años de historia en los que hemos colaborado con grandes artistas como Ara Malikian en Pagagnini, hemos dirigido y producido muchos espectáculos. Pero sí es cierto que se conoce a Yllana por la marca de la casa, que se distingue por el humor canalla, sin palabras, un poco salvaje, con bastante humor negro.

¿Esto es lo que hace que Yllana siga conectando con el público joven después de 25 años?

Sí, somos un atractivo para la gente joven, que quizás encuentra en nosotros un teatro más acorde con sus inquietudes, más provocador, y en ese sentido hemos acertado, porque tenemos un público joven y fiel, algo complicado en estos tiempos de los videojuegos y en los que los niños salen ya con una pantalla en la mano. Ahora se empiezan a enganchar los hijos de nuestros amigos (risas).

¿La crisis también ha afectado a Yllana?

Claro, la crisis ha afectado a todo el mundo, y a Yllana como empresa y como compañía de teatro también. La gente no puede ir tanto al teatro. El 21% de IVA y la desaparición de las redes de teatro han afectado mucho, aunque a nosotros no tanto como a otras, porque hacemos humor gestual sin palabras y en el extranjero se entiende. Entonces hemos viajado mucho a Francia, a Alemania y a otros países. Cuando la cosa está complicada hay que salir.

Dicen que el humor gestual lo entiende todo el mundo, ¿hay algún país o lugar donde no se haya entendido lo que hacen?

Se suele entender siempre porque hacemos unos personajes muy internacionales, muy básicos, un poco como Chaplin y Buster Keaton, que les puedes reconocer estés en el país que estés. Aquí los personajes también están muy claros, lo que sí puede ocurrir que ciertos gestos o ciertas onomatopeyas tengamos que cambiarlas. Si aquí entendemos que tirar una piedra al agua suena ‘splash’ en Turquía no era así, tuvimos que cambiarlo por ‘fosh’. Los cuernos en Inglaterra no los entienden, entonces tienes que hacer una pantomima que explique que la mujer del compañero se acuesta con otro. Pero en general lo entienden y se lo pasan muy bien.

¿Cómo es el proceso de creación? ¿Resulta tan divertido como parece luego en el escenario?

Es un trabajo en equipo en el que se sufre mucho, pero a veces resulta más divertido que lo que aparece en el escenario, porque tienes más libertad para hacer más salvajadas y más locuras y nos reímos bastante. Otras veces hay problemas porque la historia no avanza y te desesperas un poco, pero es un trabajo muy gratificante.

Con vuestros montajes habéis hecho de presos, yuppies, astronautas, gánster… ¿cuál será el siguiente personaje?

En octubre estrenaremos Chef, un nuevo espectáculo para todos los públicos, dedicado al mundo de la cocina, un tema que está ahora muy de moda y en el que también habrá sorpresas. Y una de piratas no estaría tampoco mal, los hay actuales y sería muy interesante.